El astrónomo aficionado australiano Anthony Wesley, observando con un telescopio de 36 cm, captó un punto negro en la atmósfera de Júpiter cercano al polo sur del planeta el 19 de julio a las 13:30 horas tiempo Universal.

El punto observado, tiene mucha similitud con las marcas provocadas hace quince años por el choque del Cometa Shoemaker-Levy 9 que ocurrió también con este planeta.

La mancha del impacto en infrarrojos.

La mancha del impacto en infrarrojos.

Astrónomos de NASA utilizando el telescopio infrarojo de Mauna Kea en Hawai, obtuvieron imágenes que confirman la existencia de esa región afectada, con emisión de material, especialmente amoníaco, que es muy abundante en la atmósfera de Júpiter.

A diferencia del hecho ocurrido hace quince años, cuando con anticipación de un año fue descubierto el cometa que habría de impactarse con Júpiter, en esta ocasión no se tiene antecedente alguno, por lo que tan posible es que el objeto que se ha impactado haya sido un cometa, al igual que un asteroide.

Los estudios de la evolución de las marcas de impacto en la atmósfera de Júpiter que se realizaron en 1994 cuando 23 fragmentos del Cometa Shoemaker-Levy 9 serán fundamentales para en esta nueva ocasión hacer estimaciones de las dimensiones del objeto que chocó con el planeta.

Júpiter actualmente se encuentra cercano a su oposición con el Sol que ocurrirá el 14 de agosto, lo que permite observarlo prácticamente toda la noche hacia la constelación de Capricornius. Por el tamaño de la marca, se estima que puede estar al alcance de un telescopio con espejo no menor a 20 cm de diámetro y utilizando un ocular potente.

El agravante actualmente es el clima, con noches nubladas y lluvias, lo que puede entorpecer las observaciones. Por ello, se ha lanzado la alerta de observación con el propósito de captar en algún momento este fenómeno.

De confirmarse el impacto, en base a las observaciones de la evolución de esta marca, será un caso extraordinario el estar observando en un lapso de 15 años dos impactos. Se ha considerado que estos eventos podrían ocurrir con una frecuencia de cada 1000 años.

Este fenómeno no tiene absolutamente algún efecto sobre nuestro planeta.