En muchas ciudades ya pueden verse las luces navideñas encendidas, tanto dentro como fuera de las casas. Hace poco os dábamos las claves básicas de equipamiento y planificación para fotografiar esas bombillas de colores que inundan la ciudad por estas fechas. Ahora cerramos este bloque de consejos con indicaciones sobre cómo ajustar los valores de tu cámara y qué tipos de encuadres buscar. Así que al lío.

Ajustes

Como ya hemos dicho en más de una ocasión, cada cámara nos permite un margen de maniobra distinto a la hora de ajustar valores. Pero hay una cosa común a todas: desactiva el flash. Si vas a fotografiar luces, ¿para qué quieres más? Tampoco te servirá como flash de relleno, ya que estos dispositivos de luz son poco potentes y no difuminan las sombras más allá de si estás tomando un retrato.

Si tu cámara te permite capturar fotos en RAW, mejor que mejor. Este formato contiene mucha más información sobre la imagen que un simple JPG, por lo que tendrás más margen de maniobra para retocar la foto a posteriori con un programa de edición. No pierdes nada por comprobar si tienes esta posibilidad y activarla en tal caso.

Otro punto a tener en cuenta es el balance de blancos. Un ajuste que sirve para que las gamas de colores aparezcan representadas en la foto con el mismo peso, sin que una predomine sobre otra. La mejor elección para nuestro caso es usar un balance tipo tungsteno (o bombilla), usado para hacer fotos en interiores sin flash. Con esto resaltaremos el azul del cielo mientras que las luces de las bombillas cobrarán una textura más cristalina.

Conviene usar diafragmas cerrados, pero hasta cierto punto, procurando no sobrepasar un valor f16. El diafragma es algo así como el agujero por el que la luz exterior llega hasta el sensor óptico de la cámara, y podemos hacerlo más grande o pequeño. Esta apertura se expresa en números f, pero a la inversa. Es decir, cuanto mayor es el número f, mas pequeño es el agujero.

Al hacer esto, conseguimos dos cosas: la luz de las bombillas cobra aspecto de estrella (con varias puntas) y ganamos profundidad de campo (conseguimos enfocar nítidamente una parte más amplia de la imagen). Para cerrar este bloque de ajuste técnicos, no tenemos que fiarnos del tiempo de exposición que nuestra cámara establezca automáticamente: conviene bajarlo uno o dos puntos para comprobar si la toma es más realista, y hacer la foto con dicho cambio en ese caso.
luciuskwok
Encuadre

A la hóra de decidir cómo vamos a componer el encuadre, resulta interesante pensar en las luces navideñas como si fueran obras arquitectónicas. De hecho, muchas de las luces están colocadas sobre fachadas de edificios históricos, por lo que podemos añadir un poco de estilo a nuestras fotos usando algunos de los consejos que os dimos en su día para fotografiar monumentos.

Esto se traduce en, por ejemplo, cortar horizontal o verticalmente la masa de luces para mostrar detalles interesantes, y abusar del plano contrapicado, enfocando hacia arriba para resaltar la grandeza del árbol o la fachada que estemos fotografiando. Podemos aprovechar esto para incluir una buena porción de cielo en la foto, especialmente si trabajamos durante la hora azul (ver primera entrega).

Por último, tenemos que valorar todos los elementos que rodean al objeto retratado, ya que su presencia en la foto también puede transmitir expresividad. Nos referimos a edificios cercanos, escaparates y a la gente que pasea por la calle o contempla las luces. Si entre estos elementos hay objetos que reflejan la luz, como la nieve, el techo de un coche o una masa de agua, podemos conseguir un juego de iluminaciones contrapuestas bastante interesantes.

Esperemos que os gusten estos consejos y que no encontréis muchas dificultades para ponerlos en práctica. Todo sea porque este año consigáis fotos más llamativas y elaboradas, aunque lo que retratéis sea la fachada iluminada del centro comercial del barrio, como siempre.