Organizaciones ecologistas y sindicales han vuelto a convocar a los ciudadanos y a las administraciones públicas a un nuevo apagón de cinco minutos, previsto entre las 20:00 y las 20:05 del jueves 15 de noviembre, para llamar la atención sobre los efectos del cambio climático y reclamar medidas eficaces para combatirlo.

El apagón coincidirá, además, con la reunión en Valencia del Grupo Intergubernamental para el Cambio Climático (IPCC, en sus siglas en inglés) de la ONU, que aprobará el documento de síntesis del Cuarto Informe de Evaluación sobre el cambio climático.

A la iniciativa ya se han sumado algunas administraciones públicas, como el Ayuntamiento de Guadalajara, que ha aprobado por unanimidad en el pleno adherirse a esta iniciativa de sindicatos, organizaciones medioambientales y colectivos sociales.

La organización Ecologistas en Acción, una de las convocantes del apagón, ha señalado que la desconexión del consumo eléctrico en viviendas, centros de trabajo y equipamientos públicos durante cinco minutos tiene un valor sólo simbólico, pero muy importante para llamar la atención de los ciudadanos.

Según datos de este colectivo, la cuarta parte del dióxido de carbono -principal responsable del efecto invernadero- que se emite en España tiene su origen en la generación de electricidad.

Otras iniciativas

El apagón será el segundo que se produzca en España durante este año con la misma motivación, tras el que tuvo lugar el pasado 1 de febrero, y que propició que quedaran a oscuras durante cinco minutos algunos lugares emblemáticos del país, como la Puerta de Alcalá en Madrid, la Giralda de Sevilla, la Mezquita de Córdoba, la Sagrada Familia de Barcelona, la Alhambra en Granada, el Kursaal en San Sebastián o la Ciudad de las Artes y las Ciencias en Valencia.

La iniciativa se suma además a las que se han sucedido en otras ciudades europeas para sensibilizar a los ciudadanos y a las administraciones del problema del cambio climático; la última tuvo lugar en París el pasado 23 de octubre.

Algunas ciudades españolas han adoptado medidas de carácter permanente para contribuir a concienciar a los ciudadanos sobre la dimensión del problema del cambio climático, entre ellas, la ciudad de Ávila, que ha reducido el tiempo durante el cual están iluminados sus monumentos.